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UJC

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Una estrella, como la del MLN, en búsqueda de la revolución socialista como en Cuba

domingo, 29 de mayo de 2011

LOS HOMBRES GRISES APARECE EN OTRO SITIO


SIGUE DIFUNDIÉNDOSE "LOS HOMBRES GRISES"
Además de poder ubicarlo en Google por el nombre LOS HOMBRES GRISES, BOLCHE TUPA, en Informe Uruguay, en slideshare o en http://loshombresgrises.blogspot.com/2007/11/los-hombres-grises.html>

ahora también puede leerse en

http://es.scribd.com/doc/56302670/Los-Hombres-Grises-Antonio-Romero-Piriz

sábado, 28 de mayo de 2011

EN ESTE BLOG YA PUEDO PUBLICAR, EN OTROS NO

Blogger me permite publicar en este blog, pero aún no en Red Uruguaya por Democracia para Cuba http://redcubalibre.blogspot.com y tampoco en Por una coalición de los no-frenteamplistas, urgente si no hay balotaje, en http://noalfa.blogspot.com

sábado, 14 de mayo de 2011

NO IGNOREN A LAS FARC URUGUAYAS


UN TEMA DE LA HISTORIA RECIENTE

PROFUNDIZAR LA INVESTIGACIÓN


Hoy está en primer plano lo que nos ocurrió a los Orientales hace 40 años, en momentos en que quizá en diputados se desconozca por segunda vez la voluntad popular expresada en dos plebiscitos.

Hoy está en primer plano aquella pequeña guerra sucia que sufrimos cuando el MLN y el PCU se plantearon como objetivo tomar el poder como sus camaradas en Cuba, y lograron hacernos sufrir una dictadura cívico militar de 12 años en los cuales estuve cinco en la resistencia clandestina, dos preso en cuarteles y el Establecimiento Militar de Reclusión Número 1 (conocido como Penal de Libertad ) y cinco exiliado en la lejana Suecia.

Ríos de tinta y toneladas de papel han sido dedicados a narrar la peripecia de los presos políticos y la tortura en la pasada dictadura militar.

Yo mismo he narrado cómo estuve encapuchado, cómo fui golpeado, cómo estuve de plantón y fui amenazado con el “submarino”,cómo vi a otros venir de él, en mi testimonio digital “Los hombres grises (bolche tupa): comunistas y tupamaros en Uruguay”,(en adelante LHG) que se puede ver en Internet poniendo el nombre en Google.

Los dirigentes del MLN han tenido amplia facilidad para publicar numerosos libros en las mismas editoriales que se negaron a publicar el mío. Pese a ello,por varios medios, casi quince mil personas de todo el mundo han tenido ya acceso a LHG.

Ultimamente comienzan a aparecer varios libros sobre el partido comunista (PCU) como uno reciente (bastante aburrido por cierto) sobre los asilados en la embajada de México.

Aparte de los libros propagandísticos del MLN y PCU han sido publicados algunos más objetivos, más periodísticos, como “Secretos del PCU” de Alvaro Alfonso e “Historias tupamaras” y “Milicos y tupas” de Leonardo Haberkorn.

En todos ellos fue mencionado LHG, y en el caso de los libros de Haberkorn, incluyendo la dirección en Internet.

Debo reivindicar para LHG el haber sido pionero en traer a la luz pública el tema de la orquesta roja del PCU.

En estos libros más periodísticos comienza a explorarse un tema que debe ser profundizado : el aparato armado y la orquesta roja de infiltración del PCU, en el MLN y otros sectores políticos.

Es necesario profundizar en un tema tan importante de la historia reciente, y sería bueno que la investigación que está realizando la Facultad de Humanidades lo abordara : un partido político legal en un sistema democrático tenía un ejército muy bien pertrechado, y un servicio de inteligencia al margen de toda norma legal, con el propósito final de tomar el poder por la violencia, como en Rusia, Cuba, y todos los lugares donde los partidos comunistas tomaran el poder anteriormente.

En reciente reportaje del semanario “Crónicas”, sin querer proporcionar nombres, el dirigente de los “Tenientes de Artigas” Carlos Silva,oficial militar de inteligencia que participó en la lucha contra el MLN y PCU y luego en conversaciones con los tupamaros, actual convencional del Partido Nacional y directivo de cooperativas militares, afirmó que él sabe que el PCU infiltró al MLN para que esa organización guerrillera estuviera comandada por su línea política. Algún periodista debería profundizar en ello

LOS HOMBRES GRISES EN MILICOS Y TUPAS


Tengo el libro “Milicos y tupas” de Leonardo Haberkorn.

Aún no lo he leído pero sí hojeado, y en las páginas 27 y 28 dice “ Aquel episodio que marcó a Miraldi está relatado en el libro Los Hombres Grises de Antonio Romero Piriz :’ Un día salimos como una gigantesca marea humana desde la Universidad. De pronto todos salieron corriendo en todas direcciones. Recuerdo a un joven rubio que se enganchó en mi pie y cayó al piso. Frente a nosotros cargaba la Guardia Republicana a caballo con los sables desenvainados. Corrí desesperadamente hacia la escalinata de la Biblioteca Nacional. Parecía que no llegaba, pero al fin pude subir los escalones, sin aliento. Desde allí pude ver que un grupo de estudiantes habían armado una barricada con sillas y mesas del bar Sportman y lanzaban piedras a los milicos cantando la Internacional. No pude seguir viendo porque numerosas bombas de gas comenzaron a estallar impidiéndome la visión. Tuve que entrar a la Biblioteca Nacional. Durante dos horas fueron entrando muchos estudiantes, varios de ellos heridos por los sablazos o las bombas lacrimógenas.’

Y agrega “uno de esos jóvenes que se refugió en la biblioteca era Miraldi”.

Al pie de la página 28 dice “ Antonio Romero Piriz Los Hombres Grises,2007.Publicado en la web en http://loshombresgrises.blogspot.com/2007/11/los-hombres-grises.html

GRACIAS LEONARDO POR DIFUNDIR MI TESTIMONIO

jueves, 12 de mayo de 2011

“MILICOS Y TUPAS” :ADIVINANDO



En “El Observador” de hoy jueves 12 de mayo de 2011 hay un avance del libro “Milicos y tupas” de Leonardo Haberkorn:

Un libro revela que hubo tupamaros que torturaron junto con los militares

Ex guerrilleros fingían gritos para que empresarios declararan ante los oficiales





El removedor libro de Leonardo Haberkorn



En la década de 1970, miembros del MLN Tupamaros actuaron en allanamientos y operaciones conjuntamente con fuerzas militares, y luego, en los cuarteles, participaron en actos de tortura junto a los oficiales en perjuicio de empresarios a los que acusaban de haber incurrido en ilícitos económicos. En algunas ocasiones, los tupamaros torturaban directamente, haciéndoles el submarino a otros detenidos, y otras veces colaboraban con la tortura psicológica, fingiendo gritos en los calabozos cercanos para que estos empresarios declararan ante los militares que los interrogaban. Este nuevo capítulo de la connivencia que llegó a existir –y que en otros planos existe hoy– entre tupamaros y militares aparece contenida en un libro del periodista Leonardo Haberkorn, que se presentó este miércoles y que lleva por título Tupas y milicos.

El libro se basa en los testimonios del coronel Luis Agosto, del profesor de historia y ex tupamaro Armando Miraldi, y del contador Carlos Koncke, quien inició la carrera militar pero terminó militando en el MLN. Todos ellos tienen en común haber pasado, en distintas circunstancias, por el cuartel de La Paloma, en la zona del Cerro de Montevideo, en 1972, año en que tuvo lugar la llamada tregua: conversaciones entre militares y tupamaros que estaban presos, quienes, a cambio de que pararan las torturas, colaboraban con la oficialidad en la investigación de ilícitos económicos.

“La inquietud de trabajar juntos vino de los tupas, que nos decían: ustedes nos cagan a patadas a nosotros, pero a los que causaron todo este despelote, no –recuerda el coronel Agosto–. Ahí empezamos a investigar los ilícitos económicos. No sé quién lo decidió. Yo era un simple capitán y eso vino de arriba. Hubo una orden superior para que empezáramos a trabajar en esos temas. No fue una cuestión mía pero no me pareció mal, al contrario”.

De aquel momento en que tupamaros circulaban con libertad por La Paloma y compartían la comida con los oficiales, Mónica, una ex guerrillera que dio testimonio para la publicación, cuenta: “El clima era totalmente peruanista. (...) Eran cuadros del Ejército que compartían esa visión de cambiar el Uruguay. Tenía claro que para que esos planes se hicieran realidad tenía que haber un golpe de Estado. Algo así como milicos y tupas unidos y adelante. Era la toma del poder unidos con los enemigos. Nunca pensé que fuera a ser un proceso pacífico, no se podía pensar que eso fuera a ocurrir por un proceso electoral”.

En ese clima los oficiales comenzaron a dejar participar a tupamaros en acciones militares. “Sin que mediara la orden de un juez, los oficiales de La Paloma realizaban allanamientos en diferentes empresas o estudios contables y expropiaban libros o documentos para investigar si existían delitos económicos que merecieran ser perseguidos. El Ejército y el MLN, juntos, actuaban así por encima del Poder Judicial y del sistema institucional en su conjunto”, dice el autor del libro. Y Koncke lo avala: “Yo iba vestido de civil. Recuerdo que entrábamos a los lugares bien al estilo militar: duros, atropellando, y todo el mundo en el molde. Fui a dos o tres lados así”.


Nuevos presos
En un momento de la tregua “el cuartel empezó a llenarse de una nueva tanda de presos, pero esta vez no eran tupamaros, ni sindicalistas, ni izquierdistas de ningún tipo. Eran empresarios y profesionales detenidos en función de los documentos comerciales y financieros incautados, sospechosos de corrupción, acusados de defraudar impuestos, señalados como los responsables de vaciar el país con la mirada cómplice de los políticos venales. Ellos se llevaban la riqueza del país y eran la causa de la subversión. Por su culpa los tupamaros de habían alzado en armas. Los oficiales de La Paloma y de otras unidades habían decidido que era hora de que pagaran sus culpas: la subversión debía ser eliminada desde su propia raíz”.

Pero las cosas empezaron a ir más lejos, y los tupamaros presos aceptaron teatralizar la tortura cada vez que caía por el cuartel un empresario, alguien a quien tanto militares como guerrilleros veían como enemigos. Cuenta Agosto: “Los tupas se prestaban para estar en celdas cercanas y gritar en esos momentos. Desde la pieza de al lado a la que usábamos para interrogar a los ilícitos, los tupas gritaban: ‘No, no me mates, no me mates’, y los tipos se asustaban y declaraban sin que les hiciéramos nada. Los tupas gritaban y los tipos se cagaban y pedían para confesar”.

El coronel retirado relata que algunos de los presos del MLN ya habían colaborado en los interrogatorios, incluso antes de la tregua. “Había uno, prefiero no decir el apellido, que interrogaba: un tupamaro que interrogaba a tupas. Y yo lo dejé interrogar porque quería que agarrara confianza, sabía que él estaba ocultando algo. Hasta que un día por sorpresa lo fui a interrogar a él. ‘Que te pasa Juan, que te pasa’, me dijo. Pero yo ya había averiguado que él era el que había estado debajo de la iglesia cuando mataron a Acosta y Lara. Fue el que avisó del momento de disparar, porque los de arriba no veían cuando aparecía Acosta. Ese tupamaro metió a muchos tupas adentro. Eso lo puedo mencionar perfectamente”.

Koncke relata luego lo que le pasó a León Buka, “un simple contador como hay miles. Lo detuvieron porque lo denunció un tupa de veintipocos años, un estúpido, un débil mental que lo hizo solo para estar bien con los milicos. ¿De qué lo acusaban?, de nada. ¡En aquel momento no existía el blanqueo de capitales, porque no había impuesto a la renta! Pero los milicos no entendían nada de nada. Lo torturaron de manera brutal. Yo sentía necesidad de consolarlo, de acercarme y decirle: ‘Mire que esto va a pasar’, pero no lo puede hacer”.

“La indignación de Koncke aumenta cuando recuerda que al menos uno de los tupamaros presos colaboró en los interrogatorios y en la tortura a los detenidos por supuestos ilícitos económicos. Él mismo recibió una oferta para sumarse a esa experiencia, pero se negó a participar”, señala el autor.

Koncke afirma: “A mí los militares me quisieron llevar a interrogar, pero yo les dije que de ninguna manera, que eso era cosa de ellos. Pero sí recuerdo a un tupa que sí aceptó interrogar a los ilícitos y fue. Yo lo vi. ¡Lo vi yo mismo! Era un tipo muy especial, un verdadero rico tipo. Y cuando volvía se ufanaba: ¡Yo le metía la cabeza en el tacho, sí! Estaba orgulloso de lo que había hecho”.

El autor vuelve a tomar el relato: “En una correspondencia a la que pude acceder para esta investigación, otro integrante del MLN preso en La Paloma revivió así aquellos momentos: Al contador Buka, colorado y de Jorge Batlle, lo masacraron en sesiones públicas y privadas, con el apoyo técnico en la tortura de dos compañeros. Y ese fue el caso más llamativo pero hubo otros menos ruidosos aunque no menos vergonzantes, todos relacionados con los ilícitos económicos”.

Haberkorn cita la publicación Ecos revolucionarios, de Rodrigo Véscovi, en la que Pedro Montero, tupamaro preso en batallón de artillería 2, cuenta: “Después se torturó a toda la gente de Jorge Batlle y participamos nosotros en la tortura. Recuerdo que dentro del batallón de artillería 2 viví la tortura de civiles de derecha y a eso me opuse. Lo que no puede ser es que hubiese compañeros nuestros haciendo, digamos, de soporte asistencial a los torturadores y preguntando. Y eso para mí, que me disculpen, no lo paso ni lo dejo pasar, lo denuncio. Era infame”. Haberkorn le pregunta por este oscuro episodio a Henry Engler, quien respondió: “Es espantoso, espantoso. Inadmisible. El MLN siempre descartó la tortura. Eso fue una deformación”.

“Si uno está luchando en el campo, donde es posible reunirse todos los días y reflexionar sobre lo que está haciendo, puede ser (que esto pase)”.

“Uno se va endureciendo, pero la ternura le cuesta mantenerla. Uno se pone más duro, es casi inevitable. De la misma manera que el que comienza a torturar empieza a ir un pasito más, un pasito más, montones de barreras que tenemos desde el nacimiento, o por la educación que recibimos, se van rompiendo”.

En Facebook Haberkorn me adelantó que hay una cita de “Los hombres grises, bolche tupa, comunistas y tupamaros en Uruguay", mi testimonio digital que se puede encontrar en Google escribiendo su título, o en “entradas antiguas” de http://loshombresgrises.blogspot.com.

Dado lo que leí en el diario, y sin haber visto el libro, voy a adivinar que el pasaje citado es el siguiente :

(cuando llegué al Penal de Libertad) “En los primeros encuentros me asombraron dos cosas : todo el mundo negaba ser tupamaro (“ yo no tengo nada que ver, me trajeron equivocado”) y por otro lado se oían feroces conversaciones de lo que harían con los “milicos” cuando los papeles se invirtieran. Si ellos nos habían tenido encapuchados y vendados, la venganza sería ponerles palillos de ropa en los párpados para que no pudieran cerrar los ojos, y cosas por el estilo”.

¿Habré adivinado o era otro pasaje? Compruébelo como yo, leyendo el libro.

domingo, 8 de mayo de 2011

BOLCHE Y TUPA










LA U.J.C. Y EL M.L.N.

En el último número del semanario “ Brecha”, del 6 de mayo, en la contratapa hay una nota firmada por Graciela Castillo Sallé, en la que relata que fue detenida en 1974, cuando según dice era militante de la UJC (Unión de la Juventud Comunista) y fue procesada por ser integrante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros) permaneciendo en prisión 7 años y medio.
Castillo no explica cómo fue eso de ser comunista y estar presa por tupamara.

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